Técnico revisando el manómetro y la manguera de un extintor

El mantenimiento de extintores no consiste en comprobar una vez al año si la aguja del manómetro está en verde. En España existe un programa mínimo de revisiones: controles cada tres meses, mantenimiento técnico anual y una prueba de presión cada cinco años. A esto se suma una vida útil máxima de 20 años desde la fecha de fabricación.

Cada intervención tiene un alcance y un responsable diferente. El personal del titular puede encargarse de determinadas comprobaciones trimestrales, mientras que las operaciones anuales y quinquenales deben quedar en manos del fabricante o de una empresa mantenedora habilitada. Además, todo el proceso debe documentarse.

PeriodicidadQué se compruebaQuién puede realizarlo
Cada 3 mesesUbicación, accesibilidad, señalización, daños visibles, presión, precintos y posible descargaPersonal del usuario o titular, fabricante o empresa mantenedora habilitada
Cada añoPrograma técnico de mantenimiento conforme a la UNE 23120 y, en los equipos móviles, estado del sistema de trasladoFabricante o empresa mantenedora habilitada
Cada 5 añosPrueba de nivel C o retimbrado para comprobar la resistencia del recipiente a presiónEmpresa mantenedora habilitada o fabricante con los requisitos reglamentarios
A los 20 añosRetirada del equipo al alcanzar su vida útil máximaEl titular debe sustituirlo y gestionar su retirada correctamente

Estos son los mínimos reglamentarios. Las instrucciones del fabricante, el proyecto de la instalación o la normativa específica de una actividad pueden exigir comprobaciones adicionales.

Por qué hay que revisar un extintor aunque nunca se haya utilizado

Un extintor puede permanecer años sin activarse y, aun así, deteriorarse. La pérdida de presión, la corrosión, un golpe en el recipiente, una manguera dañada o un precinto manipulado pueden dejarlo fuera de servicio sin que el problema resulte evidente a primera vista.

También puede fallar algo mucho más sencillo: que unas cajas bloqueen el acceso, que el equipo se haya cambiado de sitio o que su señal ya no sea visible. En una emergencia, encontrar un extintor en buen estado pero inaccesible produce el mismo resultado práctico que no disponer de él.

Su función es detectar estas incidencias antes de que llegue el momento de usar el equipo. El Reglamento de instalaciones de protección contra incendios, conocido como RIPCI, establece las operaciones mínimas y deja claro que también deben respetarse las indicaciones del fabricante.

Cada cuánto se revisan los extintores

No basta con una visita anual: el calendario combina verificaciones frecuentes y no invasivas con actuaciones técnicas más profundas.

Comprobación trimestral

Cada tres meses debe confirmarse que el extintor continúa en el lugar asignado, es apropiado para el riesgo que protege y no presenta daños aparentes. El acceso tiene que permanecer libre, las instrucciones de uso deben verse y leerse con facilidad y la señalización ha de permitir localizar el equipo.

La inspección incluye, entre otros puntos:

  • Comprobar que el indicador de presión está dentro de la zona de operación, cuando el equipo disponga de manómetro.
  • Revisar visualmente boquilla, válvula, manguera y demás partes metálicas.
  • Confirmar que los precintos y los elementos indicadores de uso están completos.
  • Verificar que el extintor no ha sido descargado, ni siquiera parcialmente.
  • Observar si existen golpes, corrosión, manipulaciones o cualquier otro daño visible.

Estas comprobaciones corresponden a la tabla I del RIPCI. Puede realizarlas personal del fabricante, de una empresa mantenedora o del propio usuario o titular. Cuando se gestionan internamente, resulta sensato designar responsables, facilitarles una lista de control y registrar fecha, resultado e incidencias. Mirar el equipo de pasada no equivale a ejecutar el mantenimiento.

Revisión anual por personal especializado

Una vez al año se aplica el programa de mantenimiento técnico definido en la norma UNE 23120. Ya no se trata de una simple inspección visual: deben comprobarse el estado de carga, el agente extintor, los elementos mecánicos y las condiciones generales del equipo siguiendo el procedimiento que corresponda a su tipo y a las instrucciones del fabricante.

En el caso de los extintores móviles también se revisa el sistema que permite trasladarlos. Estas operaciones forman parte de la tabla II del RIPCI y solo puede ejecutarlas personal especializado del fabricante o de una empresa mantenedora habilitada.

Finalizada la revisión, la mantenedora debe identificar su intervención mediante una etiqueta situada fuera de la etiqueta del fabricante. En ella figuran, entre otros datos, la identificación de la empresa, la fecha de la operación y la de la próxima revisión.

Retimbrado cada cinco años

El retimbrado es una prueba de nivel C destinada a comprobar que el recipiente conserva la resistencia necesaria para trabajar bajo presión. Se realiza cada cinco años de acuerdo con el Reglamento de equipos a presión; no debe confundirse con el mantenimiento anual ni con una recarga.

Desde el timbrado inicial se permiten tres retimbrados, normalmente al cumplirse 5, 10 y 15 años. La prueba requiere medios técnicos y debe realizarla una empresa habilitada. Si el recipiente no supera el ensayo o presenta defectos que comprometen su seguridad, el extintor debe retirarse del servicio.

Sustitución al alcanzar los 20 años

El Reglamento de equipos a presión fija para los extintores una vida útil de 20 años desde la fecha de fabricación. Haber superado las revisiones anteriores no permite prolongarla.

Para calcular la vida útil importa la fecha de fabricación, no la de la última recarga ni la del último mantenimiento. Por eso el inventario debe recogerla para cada unidad y alertar con antelación suficiente sobre las sustituciones previstas. En instalaciones con decenas de equipos, esperar a leer las placas uno por uno cuando llega una inspección suele acabar en compras urgentes y huecos temporales de protección.

Qué responsabilidades tiene el titular de la instalación

Contratar el mantenimiento no elimina las obligaciones del propietario, la empresa o la comunidad. El titular debe procurar que las revisiones se hagan dentro de plazo, facilitar el acceso a los equipos y conservar la documentación que demuestra el cumplimiento del programa preventivo.

En la práctica, una gestión ordenada comprende estas tareas:

  1. Mantener un inventario con número de identificación, ubicación, tipo, fecha de fabricación y próximas actuaciones.
  2. Asignar y registrar las comprobaciones trimestrales o delegarlas en una empresa habilitada.
  3. Programar con antelación el mantenimiento anual, los retimbrados y las sustituciones.
  4. Comunicar cambios en la actividad, distribución o nivel de riesgo que puedan hacer inadecuado un equipo.
  5. Corregir cuanto antes las deficiencias notificadas por la mantenedora.

Un cambio aparentemente menor puede alterar la protección prevista. Transformar un despacho en almacén, instalar nueva maquinaria o comenzar a guardar líquidos inflamables exige revisar si el tipo, la eficacia, la distribución y el número de extintores continúan siendo adecuados.

Qué debe aportar la empresa mantenedora

Las revisiones técnicas deben confiarse a una empresa habilitada para los equipos y sistemas sobre los que va a intervenir. No basta con que el proveedor venda o recargue extintores: su habilitación debe cubrir expresamente esta actividad.

Entre sus obligaciones se encuentran realizar el mantenimiento dentro de los plazos reglamentarios, comunicar cuándo corresponden las próximas operaciones y entregar al titular un certificado acompañado de las listas de comprobación. Si detecta equipos que no ofrecen garantía de funcionamiento, que no son adecuados para el riesgo o cuyas deficiencias no pueden corregirse durante la visita, debe reflejarlo en un informe técnico.

Cada mantenedora conserva además su propio registro de extintores y operaciones. Esta trazabilidad permite saber qué se hizo, quién intervino y qué elementos quedaron pendientes de reparación o sustitución.

Documentación que debe conservarse

El RIPCI exige que tanto la empresa que realiza el mantenimiento como el usuario o titular conserven durante al menos cinco años la constancia documental del programa preventivo. Las actas deben mantenerse actualizadas y disponibles para los servicios de inspección de la comunidad autónoma correspondiente.

La documentación debe permitir identificar cada equipo y recoger, como mínimo:

  • Las operaciones y comprobaciones efectuadas.
  • El resultado de las verificaciones y pruebas.
  • Las incidencias encontradas y las acciones propuestas.
  • Los elementos defectuosos que se hayan sustituido.
  • La fecha, la instalación y las personas o empresas responsables de la intervención.

Guardar únicamente una factura no siempre permite reconstruir todo ese historial. Lo adecuado es archivar certificados, listas de comprobación e informes técnicos vinculados al inventario de la instalación.

Cuándo hace falta una revisión fuera del calendario

Los plazos reglamentarios son tiempos máximos entre mantenimientos, no una invitación a esperar si aparece una anomalía. Hay que inmovilizar el equipo y solicitar una revisión cuando el manómetro quede fuera de la zona de operación, falte un precinto, aparezcan daños, corrosión o fugas, o exista cualquier duda sobre su estado.

Después de una descarga, aunque haya sido breve o parcial, el extintor no debe volver a colgarse como si siguiera disponible. Necesita ser revisado y puesto de nuevo en servicio por personal cualificado. En nuestro artículo sobre cómo utilizar un extintor con seguridad explicamos cuándo intentar controlar un conato y cuándo evacuar sin exponerse.

También merece una revisión extraordinaria cualquier golpe durante una mudanza, una obra que haya llenado el mecanismo de polvo o un cambio de ubicación. Si el extintor se retira temporalmente, la protección del área debe mantenerse con una solución adecuada mientras dura la incidencia.

Cómo organizar el mantenimiento sin perder plazos

Una hoja de cálculo puede bastar en una instalación pequeña, siempre que tenga un responsable y se mantenga al día. En centros grandes o con varias sedes resulta más fiable utilizar un inventario único con alertas, histórico y documentación asociada a cada unidad.

Para evitar olvidos, el calendario anual debería incluir las comprobaciones trimestrales, la visita técnica, los retimbrados previstos y las unidades que cumplirán 20 años. Agrupar por zonas ayuda a detectar equipos desplazados y evita que un extintor quede fuera del inventario después de una reforma.

Revisar la documentación completa el control físico: cada acta debe identificar los equipos inspeccionados, recoger los resultados y dejar claras las deficiencias pendientes. Si la empresa cambia de mantenedora, el histórico no debería perderse con el proveedor anterior.

Segurinter ofrece servicios de protección contra incendios que incluyen extintores y mantenimiento. Una revisión profesional de la instalación permite coordinar los plazos, corregir deficiencias y comprobar que los equipos siguen respondiendo al riesgo real del edificio o actividad.